Tan joven y tan viejo…like a rolling stone

Hoy me he encontrado en la calle con mucha gente diciéndome con cara de cordero degollado que se acaba el verano…

Al llegar a casa he leído tanto en twitter como en facebook a mucha gente comentando que se acaba el verano…

Algunos lo decían además con un tono nostálgico, como si se hubiera pasado una oportunidad de realizar algo insensato, como si fuera el último tren para poder llegar a ese sitio tan deseado, como si el verano fuera el único momento del año en el que nos pudiéramos volver a enamorar, como si se acabara el mundo al terminar agosto…

Es curioso la nostalgia, la pesadumbre que nos envuelve cuando empezamos a vislumbrar en el horizonte las aduanas del otoño, donde nos siguen pidiendo los papeles para dejarnos entrar en esa rutina diaria de trabajo, lluvia, cielos nublados, dias cortos, madrugones en la oscuridad…

Pero tenemos que darnos cuenta que lo único que cambia es que cada vez que se acaba el verano somos un poquito más viejos…y pensar que cuando empiece el verano siguiente seremos un poquito más jóvenes y nos volveremos a dar esa oportunidad de realizar algo insensato, de subir a ese tren, de volvernos a enamorar, de aprender que el mundo  no se acaba en verano…

Casi siempre me vienen a la cabeza canciones melancólicas…buenas canciones de buenos cantantes, con letras pesarosas, desgarradoras, resumen en pocas líneas de lo que en este final del verano nos viene en la cabeza…

Una de tantas es “Tan joven y tan viejo”, del maestro Joaquín Sabina (que raro en mí verdad?)… 

Maravillosa canción del disco “Yo, mi, me, contigo”, del año 1996. Pequeño autorretrato del cantante, con unos dejes nostálgicos que a mí personalmente me consiguen poner los pelos de punta cada vez que la escucho. Me doy cuenta de que soy tan joven y tan viejo como yo quiero sentir que soy…y que lo único importante es que al final la vida nos deja como un canto rodado…

Sus dejo la letra íntegra de la canción, no tiene desperdicio:

Lo primero que quise fue marcharme bien lejos;
en el álbum de cromos de la resignación
pegábamos los niños que odiaban los espejos
guantes de Rita Hayworth, calles de Nueva York.

Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida
le pedí que a su antojo dispusiera de mí,
ella me dió las llaves de la ciudad prohibida
yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo dí.

Así crecí volando y volé tan deprisa
que hasta mi propia sombra de vista me perdió,
para borrar mis huellas destrocé mi camisa,
confundí con estrellas las luces de neón.

Hice trampas al póker, defraudé a mis amigos,
sobre el banco de un parque dormí como un lirón;
por decir lo que pienso sin pensar lo que digo
más de un beso me dieron (y más de un bofetón).

Lo que sé del olvido lo aprendí de la luna,
lo que sé del pecado lo tuve que buscar
como un ladrón debajo de la falda de alguna
de cuyo nombre ahora no me quiero acordar.

Así que, de momento, nada de adiós muchachos,
me duermo en los entierros de mi generación;
cada noche me invento, todavía me emborracho;
tan joven y tan viejo, like a rolling stone.

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Pero por qué un canto es rodado?…

porque ha pasado mucha agua por encima…

porque se ha chocado con otros muchos cantos…

porque le ha soplado mucho viento en la cara…

En resumiendo…porque ha tenido una buena vida…

Un abrazo!


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4 pensamientos en “Tan joven y tan viejo…like a rolling stone

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