La caída de un imperio

Permitidme comenzar este post con la sipnosis de una gran pelicula “La caída del imperio romano”, proporcionada por filmaffinity.com: Marco Aurelio, último emperador de la edad de oro romana

Imperio Romano, siglo II d.C. Marco Aurelio (160-181), el emperador filósofo, fue el último gobernante de la Edad de Oro romana. Muy a su pesar, tuvo que luchar contra diversos pueblos para defender las fronteras del Imperio. En política interior, su sueño era restaurar las instituciones republicanas, razón por la cual nombró sucesor a su protegido Livio, en detrimento de su ambicioso y corrupto hijo Cómodo. Pero éste no aceptó la decisión de su padre y se apoderó del trono. (FILMAFFINITY)

En definitiva, nos encontramos con algo que por desgracía se ha repetido a lo largo de toda la historia de la humanidad. Grandes hombres, paises, civilizaciones enteras dejan de existir porque algo o alguien podrido les corroe las entrañas. Y eso a pesar de todos los esfuerzos que se invierten en intentar detener dicha caída.

En la portada del XLSemanal del primer domingo de octubre, aparece Steve Jobs en escena familiar con su esposa…uno de los mayores genios del siglo XX, que ha convertido su empresa en un imperio sin precedentes…tiene que decir adiós a todo lo que ha creado y poder convivir en plenitud sus últimos días con lo más importante, al menos para mí, que es la familia. Esa esposa y esos hijos, que le acompañarán en la nada sencilla batalla contra el cáncer.

Es terrible la analogía, pero resulta una verdad como un templo.

Un gran personaje, cabeza de un imperio es vencido y obligado a caer por la plaga del cáncer.

Y aunque todavía no ha ocurrido, una gran empresa como Apple, puede ver en la lejanía muchos cambios y nadie sabe si serán a mejor. Jobs es el visionario, impulsador y creador de todo lo realizado por la manzana. Logo de Apple

Su sustituto podrá ser un gran conocedor de la empresa y del futuro del hardware y software de la compañía, pero se duda mucho que tenga el carisma necesario para promocionar y vender cada producto con tanto éxito a nivel mundial.

Puede ser la caída al vacío de un gran imperio.

Pero nos podemos encontrar con otras caídas más cercanas y si cabe, mucho más dolorosas. Esa plaga, ese enemigo, ese compañero indeseable llamado cáncer, se encuentra campando por sus anchas en cualquier rincón de nuestra sociedad y por lo tanto de nuestras vidas. Se acerca generalmente sin previo aviso, sin invitación alguna y sin saber porque puerta de la casa ha entrado. Y cuando se ha instalado comodamente, llama a la puerta principal desde dentro para comentarnos que ha cambiado la cerradura y que sólamente va a entrar lo que él decida.

Así cualquiera puede provocar la caída de un imperio verdad?.

El primer domingo de octubre, cuando estaba leyendo la revistaXLSemanal, interesándome por la situación de Steve Jobs, hemos recibido en casa una llamada telefónica comunicándonos que una gran persona había sucumbido sin remedio a la invasión del maldito cáncer.

Hacía ya unos dos años que la enfermedad había entrado sin avisar, aunque se había detectado a tiempo. O al menos los especialistas oncólogos eso comentaban. Sucesivas operaciones, tratamientos de quimioterapia y radioterapia, hacían presagiar una muy dura y dolorosa pero probable recuperación. Hasta que el cáncer abrió la trampilla en el sotano del páncreas. Se instaló como si se tratara de su casa y en un par de meses destruyó cualquier esperanza palpable de regreso a una vida normal. Tras dos semanas de sufrimiento, la cabeza visible del imperio ha caido.

Si. Imperio. Porque cada familia es un imperio, es la unidad en la que se basa nuestra gran y maltrecha civilización, es la base del avance de la humanidad hacía un mundo un poquito mejor y en todo imperio familiar siempre hay alguien que lo dirige, que ayuda a sus integrantes a caminar paso a paso por esta vida tan maravillosa y horrible que nos golpea día a día sin contemplaciones.

El primer domingo de octubre una familia muy cercana ha perdido a una gran madre, a una gran abuela, a una gran esposa, a una gran cabeza del imperio…deseo de todo corazón que este imperio no caiga y sobre todo, que no vengan más visitantes inorportunos a provocar más bajas.

Disfrutemos de lo que tenemos, ya sea poco o mucho y sobre todo, de esos pequeños imperios familiares que a veces nos agobian, pero casi siempre nos ayudan y sobre todo, siempre estarán cerca intentando que un faro nos alumbre permanentemente el camino de regreso, por si nos perdemos caminando por la vida.

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Y que la amargura no sea la rutina diaria de ninguna familia…


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