Mientras dormía

Permitidme que empiece este post con la sinopsis de “Mientras duermes”, extraida de filmaffinity.com

“César trabaja de portero en un edificio de apartamentos. Puede que no sea el mejor trabajo del mundo, pero la verdad es que no lo cambiaría por ningún otro, ya que su trabajo le permite conocer a fondo a todos los inquilinos del inmueble, sus   movimientos, sus hábitos. Desde su posición resulta fácil controlar sus idas y venidas, estudiarles, descubrir sus puntos débiles, sus secretos. Si quisiera podría incluso controlar sus vidas, influir en ellas como si fuera Dios, abrir sus heridas y hurgar en ellas. Y todo sin levantar ninguna sospecha. Porque César tiene un secreto, un juego particular: le gusta hacer daño, mover las piezas necesarias para crear dolor a su alrededor. Y la nueva vecina del 5ºB no deja de sonreír. Entra y sale cada día radiante y feliz, llena de luz. Así que pronto se convertirá en el nuevo objetivo de César. Un reto personal. Una obsesión. El juego de César va a empezar a complicarse más de la cuenta. Pronto se volverá impredecible. Peligroso. Si no tiene cuidado, incluso podría volverse contra él.”

No suelo escribir post con información de películas que no he visto. Ayer mismo tenía planeado ir a ver esta película. El protagonista Luis Tosar es uno de mis actores favoritos y siempre que puedo voy a ver sus trabajos.

Pero como siempre, las cosas planificadas siempre tienden a torcerse y nunca se desarrollan como uno las tiene planeadas…o a veces ni se llevan a cabo, como ayer.

A eso de las seis de la tarde, un amigo me llama para decir que han tenido la estupenda idea de hacer una cena en la sociedad…estupendo…adios a mis planes de jornada vespertina cinéfila, pero que le vamos a hacer…una buena cena con la coadrilla o parte de ella tampoco es mal plan. Y después de mentarme en no voy a decir quién, me puse manos a la obra. Fui raudo y veloz a la sociedad para reservar mesa. Eramos unos seis más o menos (dos de los posibles asistentes todavía no habían sido localizados). Recé un par de avesmarias para encontrar una mesa libre. Bingo. Primer paso dado con éxito. Me confirman con sms que somos seis seguro. De acuerdo. Ahora a pensar en menú rápido, facil de comprar en el super y que más o menos sea del gusto de todos…cosa que parece fácil pero no lo es. Finalmente, un poco de picoteo con jamón ibérico, paté a la pimienta, presentando luego pollo asado a la cerveza con patatas y con ensalada de lechuga y tomate, terminando con un poco de queso de Idiazabal con algunos cornetillos de helado, bajos en calorías estos últimos por supuesto, parecía el menú adecuado y bingo otra vez!…tenemos de todo en el super!…La cosa marcha. Realizada la compra, y preparando todos los preliminares antes de meter los pollos en el horno, nos llega las ocho y media, hora de reunión de la coadrilla en taberna de siempre. Dirigiéndonos hacia allí, comentando lo bien que lo hacemos y lo bueno que va a salir todo y lo estupendos que somos, me encuentro con la sorpresa que tengo otro invitado a la cena…a entender que es otro amigo, que se ha enterado de la misma por casualidad y se ha autoinvitado él solito.

Comienzo de la pesadilla…bueno, igual un poco exagerado…comienzo de la mala leche que me reconcomió practicamente durante toda la noche.

El autoinvitado es un buen amigo. Gran conversador, gran persona, muy detallista, muy sociable…nos llevamos muy bien y solemos ser bastante sinceros el uno con el otro. Cosa que a priori parece sencilla, pero en ocasiones puede llevar a malentendidos que hacen peligrar una bonita amistad. Este amigo hace unos años se sometió a una operación de reducción de estomago por motivos de salud. Buen comedor, buen bebedor, había alcanzado un nivel de obesidad extrema que hacía peligrar su ritmo habitual de vida y su salud. Aconsejado por los médicos y con gran valentía, al menos eso pienso yo, se realizó la operación, que con paciencia y siguiendo una dieta estricta, ha conseguido resolver su problema de obesidad y volver a realizar una vida diaria plena y saludable. Con dos excepciones: no puede comer en gran cantidad y sobre todo no puede abusar de las bebidas alcoholicas. Algo razonable, sobre todo teniendo en cuenta que la cirugía ha sido en el estómago y se trata de una reducción del mismo.

El tema de la comida lo lleva muy bien. Pocas cantidades cada vez, muchas veces al día. Cuesta acostumbrarse pero no es nada insalvable. La bebida es otra cosa. No tiene asumido que no puede beber las cantidades de alcohol que antaño se metía entre pecho y espalda. Y estamos hablando de un “poteador” puro y duro, de la antigua escuela, de las coadrillas de vinos de toda la vida.

Y eso crea situaciones incómodas. Ver a un buen amigo afectado por la bebida te plantea cómo comportarte con él. Al principio, son comentarios tranquilos…”no estás abusando mucho?”…”tranquilo, bebe más despacio que parece que se te acaba la sidra!”. Y la reacción es poco más que mandarte a la mierda. Te callas. Aguantas. Te comes las malas contestaciones.

Ayer fue una situación muy incómoda. Cuando  me enteré de la autoinvitación a la cena, me temí como podía acabar la velada. Sabiendo que iba a seguir bebiendo, le planteé que la cena era para pasarlo lo mejor posible, disfrutar hablando y disfrutar comiendo y porque no, montar unas partiditas a mús. Y sería adecuado que descansara un poquito en la ingesta de alcohol. Con la mirada vidriosa, el equilibrio dubitativo y trabándose algunas palabras, me contestó que no me preocupara y muy diplomaticamente me invitó a meterme en mis asuntos.

Hasta aquí aguanté. Siguiente comentario mio directo y ferragoso: “Yo quiero disfrutar con mi amigo, no amargarme con un borracho…”. Y me puse a cocinar, ante el silencio de los demás asistentes a la cena.

El siguió bebiendo un rato más. Pero algo se debió cruzar en su mente nublada, porque al rato empezó a beber agua. También vió que todos nosotros no le hacíamos mucho caso. No sé lo que contribuyó a que poco a poco, todo acabará es una buena velada, con unas buenas partidas de mús. Si mi increpación, si el silencio cómplice de los demás o si simplemente se dió cuenta que estaba haciendo el ridiculo.

Al acabar la noche, el se retiró antes que los demás. Se acercó a mí y nos dimos un abrazo. Al oído me dio las gracias. Le dije que no las merecía un simple pollo asado…que estaba buenísimo por cierto. Mirándome, me sonrío y contesto: “Todos necesitamos que nos den una patada en los huevos de vez en cuando. Duele menos cuando lo hace un amigo”.

Y mientras dormía, y después de haber mirado debajo de la cama, no se encontrara escondido Luis Tosar ejerciendo de conserje psicópata , reflexioné sobre todo lo que había pasado. Pensé que cada uno tiene que vivir su vida del mejor modo posible. Que todo el mundo es libre de hacer con ella lo que quiere. Pero que a veces nos difuminamos tanto en nuestra propia ignorancia y presunción, que necesitamos una patadita en salva sea la parte para ayudarnos a encauzarnos de nuevo.

No tuve mi velada vespertina de cine, pero tuve una buena velada con amigos.

Y eso siempre es una buena noticia.

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¿como te has dejado
llevar a un callejón sin salida,
el mejor dotado
de los conductores suicidas?
“no es asunto tuyo -me dirás- y punto”
pero reconoce que es crudo aceptar
que no hay ser humano que le eche una mano
a quien no se quiere dejar ayudar.


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7 pensamientos en “Mientras dormía

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  3. Buen comienzo de día, repasando los blogs antes de emprender la inmersión de mi trabajo sobre antropología social, (antes de que me de un toque mi jefe) he reflexionado sobre esta velada con amigos de la que disfrutaste con tus amigos, siempre es mejor relacionarse, que ver como se relacionan.. Ciertamente a una persona que además es tu amigo decirle con tacto aquello “que no quiere oir” por el bien de él y de todos los presentes es durillo. Pero me alegro muchísimo que todo saliera bien y que se diera cuenta de su tremendo error, mira que cuesta!!! que estas personas se den cuenta, pero ya veo que es mejor amigo que bebedor..

    En cuanto a la película será una casualiddad pero la ví anoche!! jajaj y a mí también me encanta Luis Tosar.

    uy buena semana.

    besos kepasa

    • Gracias por la visita Lisebe, encantado como siempre.
      Buen y madrugador comienzo de día no?.
      Pues sí, si cuesta mucho decirle a las personas aquello que no quieren oir, pero mi abuela solía decir:
      “quien bien te quiere te hara llorar”…
      Solo hice lo que me gustaria que ocurriera si yo estuviera con algún problema…aunque nos creamos los amos del mundo autosuficientes, siempre necesitamos el apoyo de alguien cercano… y porque no, un toquecito de vez en cuando!.
      Asignatura pendiente con la peli, todavia sin ver…espero disfrutar con Tosar.
      Buena semana wapa!
      Besote!

  4. Una gran velada y por ello te dejo un simpático mensaje en una noche especial…

    Hola. Estoy preparando la casa para la noche de Halloween. Necesito cosas feas que asusten y quería saber cuánto cobras tu por pararte en la entrada de mi casa.

    Besotes de felices sueños

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