Gran jubilación anticipada

Permitidme comenzar esta entrada con la sinopsis de “Gran Torino” extraída de www.filmaffinity.com .

“Walt Kowalski (Clint Eastwood), un veterano de la guerra de Corea, es un

Gran Torino

Gran Torino con Clint Eastwood

obrero jubilado del sector del automóvil. Su máxima pasión es cuidar de su más preciado tesoro: un coche Gran Torino de 1972. Es un hombre inflexible y con una voluntad de hierro, al que le cuesta trabajo asimilar los cambios que se producen a su alrededor. Sin embargo, las circunstancias harán que se vea obligado a replantearse sus ideas.”

Creo que puedo presumir de que no soy excesivamente idólatra… desgraciadamente hoy en día no hay muchas personas o incluso ideas o incluso… (podéis seguir vosotros mismos la lista) por las que se pueda sentir idolatría. Pero Clint Eastwood es un profesional por el que siento gran admiración.

En “Gran Torino” vuelve a realizar un magistral papel protagonista, realmente en una actuación que le viene como anillo al dedo. A los 78 años, plasma en la gran pantalla a un hombre jubilado, fiel a sus ideas, bastante conservador, con prejuicios y con pocas ganas de que entren en su vida modificaciones que le varíen la rutina. Pero el intento de robo de su más preciado tesoro, ese

ford Gran Torino

Ford Gran Torino

Ford Gran Torino, por un adolescente hmong, le plantea tomar unas decisiones que cambiarán su vida y sobre todo y más importante, la del “presunto futuro” joven delincuente. Sin pretenderlo, vuelca toda su experiencia y saber estar en la misión de intentar guiar por el buen camino a un joven totalmente influenciado por su entorno… que no es el más adecuado… bandas, delincuencia, prejuicios…

Y lo consigue… y eso que está jubilado…

Curioso concepto el de la jubilación.

Esta misma semana sin ir más lejos, realizando la visita de rigor a los clientes (y esperemos poder seguir realizándola durante mucho tiempo), salió a relucir esa típica y tópica frase de “jubilación anticipada” en varias empresas. Curioso era que se repetía en varias situaciones, bastante diferentes entre si en formas, protagonistas y niveles sociales y profesionales. Todos soñaban con el día en que pudieran jubilarse e incluso, si podía ser anticipadamente mejor. En uno de los despachos, el jefe de personal me enseñó un calendario realizado en formato hoja de cálculo, en el que según va pasando inexorablemente el tiempo, aparece en la esquina superior izquierda un contador descendente, que informaba de los días que faltaban para su jubilación. En aquel momento eran mil quinientos y pico. Pero si activaba una celda al lado de dicho contador, la cifra se rebajaba en casi cuatrocientos y pico. La famosa “jubilación anticipada”.

Me hizo reflexionar dicho calendario. No por el hecho de la herramienta, simple, concisa y personalmente creo que pelín deprimente. Mi reflexión es sobre la necesidad que tenemos las personas de conseguir metas. Y la de aquel hombre, aquel jefe de personal, su única meta en este momento es conseguir el premio de la jubilación, cuanto antes, mejor.

Cuando le comenté que posiblemente se iba a aburrir, siendo como es una persona activa, con un horario laboral de diez horas, a veces más, diarias (algún que otro sábado nos ha tocado sufrir juntos las inclemencias de los plazos inalcanzables), me contestó con sonrisa socarrona: “Me va a encantar conocer el aburrimiento. Ahora mismo no tengo el placer.”

Así de simple.

Aunque sigo pensando que cuando este hombre se jubile, va a tener que encontrar algún aliciente para invertir las horas del día. Ya sea una afición, un deporte o…  porque no… participar en alguna asociación no lucrativa. Creo firmemente que cuando nos jubilamos, lo hacemos de nuestro ámbito laboral, no de la vida. Hay personas que por su vitalidad o por su capacidad, pueden seguir prestando un gran servicio a los demás. La experiencia adquirida es un grado difícil de superar. Y ese grado no se encuentra en los libros, ni en blogs… ni siquiera en las redes sociales. Pero por supuesto, respeto ante todo a las personas que cuando alcanzan la jubilación, anticipada o no, lo único que pretenden es descansar, vegetando, leyendo, alternando con la cuadrilla tomando unos vinos o malcriando a los nietos. Lo de malcriar es un decir. Conozco casos que la educación de los niños la están recibiendo de los abuelos. Los padres o no disponen de tiempo, atropellados por el estrés diario, o piensan que la educación significa solamente matricular a sus hijos en algún colegio. Total, ya lo recogerán los abuelos.

Como decía al principio de esta entrada, no soy muy de idolatrar, pero si admiro a muchas personas.

Por ejemplo a mi padre.

Hace ya quince años de su jubilación. Anticipada. Bueno, más anticipación obligatoria que otra cosa. Se había quedado en paro. Era la solución más sensata en aquel momento. La primera patada en la espinilla, fue la brusca merma en su bien merecida pensión. Cuarenta y tantos años trabajando y cotizando. Pero su nuevo estado no laboral, se tradujo en “te quito un pelín de nada por cada año de anticipación”. Es que no me has sabido aguantar unos años más. ¿Aguantar el qué? Paro acabado y sin posibilidad de incorporarse a un trabajo. ¿Quién va a contratar a una persona de sesenta y tres años?

Le costó algún tiempo acostumbrarse a la nueva vida. Creo que como a todas las personas que llevan trabajando toda su vida y de repente les dicen: “Descansa ahora. Es que ya no me sirves. No eres tan productivo como antes. Pero tranquilo, que vas a tener una buena pensión. Bueno, no la que te correspondería, pero oye, ni quejarte eh?”

Desde aquel día, mi padre no cree en la política. Perdón, no cree en los políticos. Piensa que todos juegan con la misma camiseta hipócrita, aunque sean de diferentes equipos. Sencilla pero bastante acertada analogía.

Luego vinieron tiempos mejores. En ocasiones, antiguos compañeros de trabajo no jubilados, pedían asesoramiento sobre esto, aquello… y de buenas a primeras, parecía haber recuperado esas ganas de levantarse cada día. Aparte de que no se le hace ascos a las remuneraciones. Hay que ser buenos, pero no tontos, decía mi abuela.

Hasta hace unos pocos años. Ahora mismo no recuerdo si han sido cinco, cuatro, tres… el tiempo pasa rápido cuando vives intensamente.

Hace esos pocos años, nos vino a visitar el señor Alzheimer. Se hizo muy amigo de mi madre. Tan amigo, que poco a poco le está robando el mes de abril.

Y desde entonces, mi padre se ha convertido en cuidador.

Los cuidadores de personas afectadas de alzheimer merecen un monumento, un capítulo aparte, un homenaje sincero y agradecido. Gracias a ellos, las personas afectadas de esta enfermedad, pueden llevar una vida “normal” y “digna” hasta el final de sus vidas. Son los cuidadores los que están al pie del cañón para recordarles siempre quienes son, como han vivido.. y sobre todo, para decirles: “No te preocupes por eso, tranquila, que yo te hecho una mano…”

Cuando la enfermedad llega a estadios físicos en los cuales el enfermo no es capaz de valerse por sí mismo, son los cuidadores los que comienzan el verdadero trabajo de sus vidas. Y en ese trabajo, la jubilación llega cuando llega el fin del enfermo. Y generalmente, la única alegría, la única remuneración que se recibe, que te da fuerzas para seguir cada día, es que la persona enferma te recuerde… o que te sonría agradecida…

En las asociaciones de alzheimer te lo explican muy claramente. Su trabajo es el asesoramiento para los cuidadores del alzheimer. Ellos son los que verdaderamente están sufriendo durante todo el periodo de la enfermedad. Y es un sufrimiento extremadamente cruel. Ver desaparecer a la persona amada, con la que has convivido una gran parte de tu vida es cruel.

 

Proyecto Memoria

Proyecto Memoria impulsado por CEAFA

 

En esas asociaciones, aparte de profesionales médicos y sociales, hay una gran variedad de voluntarios, sobre todo voluntarios jubilados. Algunos incluso ya han perdido a su enfermo. A su ser querido. Pero siguen aportando su experiencia. Han decidido que en la lucha contra el alzheimer no existe la jubilación. Ni anticipada ni  postergada. Sinceramente, y sin menospreciar el trabajo de los profesionales, son los que más ayudan, tanto a los enfermos como a los cuidadores.

Y en eso se ha convertido la jubilación anticipada de mi padre. En ser cuidador de una persona enferma de alzheimer.

Por eso lo admiro.

Por eso lo quiero.

Y espero poder tener la suficiente capacidad para llegado el momento poder llegar a su altura y devolverle todo lo que ha hecho y está haciendo por su familia.

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 Gracias por leer este post. 8)


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11 pensamientos en “Gran jubilación anticipada

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Es una enfermedad muy dura. Sólo quien ha pasado con algún familiar cercano por ello sabe lo que es realmente. Tu post es de un valor incalculable para mucha gente y por muchas razones. Venía a decirte que pases cuando puedas por mi blog Y tan sagrado!! Muy bueno!! Cuando tengas un rato pásate por mi blog http://varlania.blogspot.com/2012/02/primer-galardon-de-2012-que-recibe.html y recoge algo que allí para ti. Un saludo y enhorabuena por el post!!

    • Muchas gracias Chema!
      Gracias por la visita y gracias por el obsequio, de verdad que todo un privilegio.
      No se si el post tiene algo de valor, pero he intentado reflejar un poco la vida cotidiana que tenemos con la visita del señor alzheimer y sobre todo valorar el trabajo y paciencia de los cuidadores.
      Un abrazo! 8)

  3. Yo siempre he dicho que mis ídolos son anónimos para la gente pero muy cercanos para mi. Como bien dices, los cuidadores de las personas enfermas de Alzheimer son los que sufren el progresivo deterioro de la capacidad mental de los enfermos y cuya recompensa en un simple “te conozco”.

    Un abrazo.

    • Gracias por la visita y lamento tu falta.
      Desde luego, es lo que más cuesta entender. Como personas risueñas, lúcidas y activas, pueden perderse en la nebulosa del olvido.
      Reitero las gracias.
      Saludos y abrazos.

  4. Kaixo:

    Pues llevo un buen rato aquí con los comentarios abiertos y no se me ocurre nada a la altura del post laztana, una pasada, emotivo y ya sabes, lo demás ya te lo he dicho…

    Mila esker por compartirlo con nosotros 🙂

    Muxu handi laztana!

    • Kaixo:
      Mila esker denetik!
      No es necesario escribir algo enorme… las cosas pequeñas también nos ayudan a sobrevivir en este mundillo a veces cruel… no te parece?
      Muxu haundi! 8)

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