Y desapareció por la alcantarilla

Pero no sin antes mirarme fijamente.

Parecía curiosa, intrigada, atenta a todos mis movimientos. Ciertamente estos eran inexistentes. Me había quedado de piedra. Totalmente inmóvil.

Desde luego no esperaba encontrarme con aquella situación. Acababa de acostar el coche y en ese momento cerraba la puerta de seguridad de entrada del garaje. Los aposentos de mi batmovil se encuentran en medio de una calle sin salida, el típico callejón que a ciertas horas intempestivas no suele estar demasiado iluminado. Vamos, que nunca quedaría allí con los amigos para echar un mús. Y allí me la encuentro. Al principio realicé todos los … Sigue nadando...