Comentario basado en la ignorancia

De pequeño la historia era una de mis asignaturas preferidas. Mientras los “coleguis” bostezaban, hablaban, intentaban pellizcar los pezones de las chicas, (algunas de ellas también participaban en el juego), yo atendía a la profa, leía el libro con una atención fuera de lo normal para un chavalín de mi edad.

Imaginaba las páginas del libro de historia como una gran novela en la que los personajes increibles, maravillosos, a la vez que horripilantes, crueles, eran los protagonistas de un guión interminable donde se desarrollaban todo tipo de situaciones propias de un mundo fantástico creado por Tolkien.
Pero no. Era
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